El abandono
Clara y Elena se hacen las locas pero todo el mundo lo sabe.
Y las que follan más que andan se toman un cubata con ellas. Pero no se lo creen. Y no se enteran de lo que se tira y se deja de tirar, porque no dan para más. Pero no nos reímos de ellas. Sólo del whiskey.
El príncipe encantador y el chico de los milnombres nos acompañan esa noche. Y la rubia brillante también. Vuelta estúpida para nada. Pero fue divertido. Y llega el filósofo aunque no pueda dormir. Y el chico que no puede dar dos besos (bueno, ahora ya sí).
Y a partir de entonces la noche se vuelve confusa y todo da vueltas. Abandonos en la calle. Búsquedas de coches. Llamadas. Pececitos abandonados. Olvido. Crema esparcida por el bolso. Buen olor. Besos. Olvido. Kilómetros en coche. Olvido. Música. Olvido.
Y a la mañana siguiente Elena despierta a Clara, que olvidó su teléfono.
Lo siento. Muchísimo.
Y las que follan más que andan se toman un cubata con ellas. Pero no se lo creen. Y no se enteran de lo que se tira y se deja de tirar, porque no dan para más. Pero no nos reímos de ellas. Sólo del whiskey.
El príncipe encantador y el chico de los milnombres nos acompañan esa noche. Y la rubia brillante también. Vuelta estúpida para nada. Pero fue divertido. Y llega el filósofo aunque no pueda dormir. Y el chico que no puede dar dos besos (bueno, ahora ya sí).
Y a partir de entonces la noche se vuelve confusa y todo da vueltas. Abandonos en la calle. Búsquedas de coches. Llamadas. Pececitos abandonados. Olvido. Crema esparcida por el bolso. Buen olor. Besos. Olvido. Kilómetros en coche. Olvido. Música. Olvido.
Y a la mañana siguiente Elena despierta a Clara, que olvidó su teléfono.
Lo siento. Muchísimo.
