Las ovejas del último planeta
Me da igual, me voy a poner deltoya sin parar.
Mi compañera de piso y yo nos hemos puesto teléfono fijo en casa (y como vivimos juntas el teléfono es el mismo). Para celebrarlo, decidimos bebernos un botella de vodka enterita, con su cervecita y sus patatitas, que se pueden restregar por el suelo, mientras un montón de chinos (unos 4.400) volaban por los aires sin derramar una gota de sangre.
Me acuerdo de ti. Me cago en tus muertos.
Y por distraernos analizamos las letras de extremoduro. Y nos insultamos cantando. Jugamos a ver donde está la fanta de limón porque el nenuco está muy malo. Bebemos chupitos en tazas de café, pero tenemos que tragar tres veces (three, que no trece). Y decidimos que preferimos como dice las cosas Robe que Alejandro Sanz.
Extrema y dura, tus mujeres mos la ponen.
Y con pecas en la cara y llorando lágrimas negras veíamos como el sapo escupía su espuma.
-¿Aquí en frente vive alguien?
-No, es la telefónica. ¿Hay alguien? Riiing riiing.
Y ya en el bus le cantamos al conductor, que es de primera, a través de su cámara insonorizada. Y reivindicamos "no a las mezquitas, en suelo público, PP" ¿qué Pepe? Putos socialistas, que han bajado el precio del café.
Y kilian entra en acción. Llegamos tarde a trabajar a la panaderia, porque nuestro padre es pastelero, con su carcelero.
- Ya llega el olor.
- Sí.
- En toa la cabeza.
- Sí.
- Ya no hay más que hablar.
- Sí.
- Biri biri biri biribí.
- Pues mi padre es jardinero.
- ¿Y planta flores amarillas p'acordarse de su pelo?
Y enfrente del hotel de Kike (kike kike kike), conocemos a un irlandés que se fue a por dinero y no volvió. Y a todo esto... ¿qué bebes? Hoy es mi cumpleaños! Felices 21! Joder que cumplo 26, pero soy imberbe. Ah tranquilo, a mí me piden el carnet para entrar en la discoteca...
Nosotras seremos chicas en peligro de extinción pero ellos viajan en un coche de muertos. Y decidimos, con todo el dolor de nuestro corazón, estrenar el bote en el Razz. Pero los lavabos estaban en la terraza y nosotras somos de calle. Y de repente un estirón en el brazo:
-Que no quiero cerveza! Ah eres tuuu, ah y tu también.
-Volvemos en dos minutos. ¿Estareis aquí?
-En dos no, pero en cinco sí.
Y así fue.
Recuento final: 5 contra 2. 2 x 2= 4 y me sobra una. Y nos invitaron al cubata prometido. Y se lo pagamos cortésmente. Pero más corteses fuimos fuimos con el cirujano y el auxiliar. Si falta un casco me tiro de la moto. Y todo el Razz de público. Normal que allí se graben tantos anuncios.
Y una vez en casa decidimos irnos al último planeta. Pero bien.
Y a la mañana siguiente, en albornoz y con calcetines rosas y fregando platos, el descojone es brutal: bien bien bien. Preferimos a Robe.
Mi compañera de piso y yo nos hemos puesto teléfono fijo en casa (y como vivimos juntas el teléfono es el mismo). Para celebrarlo, decidimos bebernos un botella de vodka enterita, con su cervecita y sus patatitas, que se pueden restregar por el suelo, mientras un montón de chinos (unos 4.400) volaban por los aires sin derramar una gota de sangre.
Me acuerdo de ti. Me cago en tus muertos.
Y por distraernos analizamos las letras de extremoduro. Y nos insultamos cantando. Jugamos a ver donde está la fanta de limón porque el nenuco está muy malo. Bebemos chupitos en tazas de café, pero tenemos que tragar tres veces (three, que no trece). Y decidimos que preferimos como dice las cosas Robe que Alejandro Sanz.
Extrema y dura, tus mujeres mos la ponen.
Y con pecas en la cara y llorando lágrimas negras veíamos como el sapo escupía su espuma.
-¿Aquí en frente vive alguien?
-No, es la telefónica. ¿Hay alguien? Riiing riiing.
Y ya en el bus le cantamos al conductor, que es de primera, a través de su cámara insonorizada. Y reivindicamos "no a las mezquitas, en suelo público, PP" ¿qué Pepe? Putos socialistas, que han bajado el precio del café.
Y kilian entra en acción. Llegamos tarde a trabajar a la panaderia, porque nuestro padre es pastelero, con su carcelero.
- Ya llega el olor.
- Sí.
- En toa la cabeza.
- Sí.
- Ya no hay más que hablar.
- Sí.
- Biri biri biri biribí.
- Pues mi padre es jardinero.
- ¿Y planta flores amarillas p'acordarse de su pelo?
Y enfrente del hotel de Kike (kike kike kike), conocemos a un irlandés que se fue a por dinero y no volvió. Y a todo esto... ¿qué bebes? Hoy es mi cumpleaños! Felices 21! Joder que cumplo 26, pero soy imberbe. Ah tranquilo, a mí me piden el carnet para entrar en la discoteca...
Nosotras seremos chicas en peligro de extinción pero ellos viajan en un coche de muertos. Y decidimos, con todo el dolor de nuestro corazón, estrenar el bote en el Razz. Pero los lavabos estaban en la terraza y nosotras somos de calle. Y de repente un estirón en el brazo:
-Que no quiero cerveza! Ah eres tuuu, ah y tu también.
-Volvemos en dos minutos. ¿Estareis aquí?
-En dos no, pero en cinco sí.
Y así fue.
Recuento final: 5 contra 2. 2 x 2= 4 y me sobra una. Y nos invitaron al cubata prometido. Y se lo pagamos cortésmente. Pero más corteses fuimos fuimos con el cirujano y el auxiliar. Si falta un casco me tiro de la moto. Y todo el Razz de público. Normal que allí se graben tantos anuncios.
Y una vez en casa decidimos irnos al último planeta. Pero bien.
Y a la mañana siguiente, en albornoz y con calcetines rosas y fregando platos, el descojone es brutal: bien bien bien. Preferimos a Robe.
