¿Y yo cómo me llamo?
Y por aburrimiento los peces quedan en su pecera particular. Pero no tienen intención de nadar, sino rumiar… aunque eso tampoco está demasiado claro.
Y tras la mega simpatía que desprendo (joer, me comporté!), una cena light con viejas compañías que también nadaron en su época. Y empezamos con la bebida mágica. Y decidimos durante una hora como encaminarnos... nos metemos por las calles más concurridas de Bcn, y desde los coches nos saludan.
Escondemos cosas bajo los coches y la gente va y se mea en ellas… O nos lo inventamos? Y luego queda la marca en los árboles y la gente piensa mal.
Hablamos de pocas cosas… una noche desganadas en nuestra portería favorita. Pero Juria y Javina nos acompañan en la carretera y dábamos puntos a quien mejor llevaba a su compañera en caballito. Regalamos lo que nos queda de magia, total no lo hemos pagado y no tiene nada raro… y yo xq tengo que dar explicaciones?
Y rumiamos. Y una que no sé sabe ni su propio nombre y con el tiempo no se sabe ni el suyo ni el de nadie. Toda la noche con un cubata en la mano, y si la cerveza se termina se cambia por la de al lado.
Pedimos una canción para celebrar el 23 cumpleaños de aquella que en realidad tiene 24 y va diciendo que tiene 21. Es lo que tiene hablar con los pequeños, que salen temas universitarios, de literatura y terminan haciendo préstamos a desconocidas.
Hablamos, hablamos y hablamos y evidentemente bailamos sardanas.
Para variar corrimos en medio de la carretera, y suerte del cambio de botas, porque el suelo no amortiguo bien la caída y las geniales medias de Pueblo Nuevo quedaron marcadas de por vida.
Y regresamos a casa entre las gotas q caían, aunque sin un motivo claro, y nos repetimos las cosas que puede decir la gente cuando va borracha… y al día siguiente nadie se acuerda.
- Ups, se me ha caído el móvil
- Sí, claro… no hace falta que disimules.
Y tras la mega simpatía que desprendo (joer, me comporté!), una cena light con viejas compañías que también nadaron en su época. Y empezamos con la bebida mágica. Y decidimos durante una hora como encaminarnos... nos metemos por las calles más concurridas de Bcn, y desde los coches nos saludan.
Escondemos cosas bajo los coches y la gente va y se mea en ellas… O nos lo inventamos? Y luego queda la marca en los árboles y la gente piensa mal.
Hablamos de pocas cosas… una noche desganadas en nuestra portería favorita. Pero Juria y Javina nos acompañan en la carretera y dábamos puntos a quien mejor llevaba a su compañera en caballito. Regalamos lo que nos queda de magia, total no lo hemos pagado y no tiene nada raro… y yo xq tengo que dar explicaciones?
Y rumiamos. Y una que no sé sabe ni su propio nombre y con el tiempo no se sabe ni el suyo ni el de nadie. Toda la noche con un cubata en la mano, y si la cerveza se termina se cambia por la de al lado.
Pedimos una canción para celebrar el 23 cumpleaños de aquella que en realidad tiene 24 y va diciendo que tiene 21. Es lo que tiene hablar con los pequeños, que salen temas universitarios, de literatura y terminan haciendo préstamos a desconocidas.
Hablamos, hablamos y hablamos y evidentemente bailamos sardanas.
Para variar corrimos en medio de la carretera, y suerte del cambio de botas, porque el suelo no amortiguo bien la caída y las geniales medias de Pueblo Nuevo quedaron marcadas de por vida.
Y regresamos a casa entre las gotas q caían, aunque sin un motivo claro, y nos repetimos las cosas que puede decir la gente cuando va borracha… y al día siguiente nadie se acuerda.
- Ups, se me ha caído el móvil
- Sí, claro… no hace falta que disimules.
