Esta entrada se la queremos dedicar al señor picahielos: ese hombre que mantiene frías nuestras botellas llenas de sangría, vodka-limón, o demás, gracias a un trapo, un mortero y poco más.
Es de origen ruso y lo suelo llamar Ivan Ivanovitx. Tiene pareja estable y actualmente está "parao" (quieto parao, no te arrimes...). De sus aficiones sé más bien poco, creo que se junta con frikis como él para jugar y ganar unas cuantas cartas, y le gusta el wisky y la cerveza. Es un chico generoso porque siempre me acaba dando su cerveza, o se la robo yo, pero no rechista.
Tiene cierta fijación con las gasolineras de pueblo nuevo: sigue pensando que a la vuelta de la esquina está la famosa gasolinera (y lo estaría si no hubiéramos bajado en Badalona, gracias a la señorita Marta). Pero la famosa gasolinera está cerrada por la noche e Ivan se queda sin picar hielo.
Siguen llamándolo para ofrecerle cursos de informática cuando hace años que se licenció, o eso o su padre es muy joven. Lo llamaron (no sé si lo acabaron llamando o explicó cierta anécdota de la empresa, el vodka empezaba a hacer efecto) de una empresa llamada Telefónica pero se niega a responder a la pregunta de "y más de qué?", es más, se vuelve irritable al oir el comienzo de la frase, y si le interrumpes al hablar te quedas sin beber.
Lo peor del señor picahielos es su incontinencia urinaria. Y por orinar en la vía pública los mossos le pusieron una multa (pero si ven a tres chicas haciendo botellón no les dicen nada...u_u'), pero nada, él se lo tomó con filosofía.
Su prima a veces se averguenza de él, pero ella no lo quiere reconocer.